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Consejos para garantizar la seguridad alimentaria en verano

El Colegio de Veterinarios de Asturias, y que agrupa también a los profesionales veterinarios dedicados a la seguridad y calidad de los alimentos, nos proporciona una serie de consejos que cobran especial relevancia en verano, pues las altas temperaturas pueden alterar algunas de las propiedades de los alimentos y favorecer el desarrollo de distintos microorganismos.

Compras pequeñas, frecuentes y ordenadas  

En verano es mejor comprar poco y más a menudo. Cuando estemos en el establecimiento, realizar las compras en este orden: primero elegir los alimentos que no necesitan refrigeración, luego los refrigerados y, en último lugar, los congelados.

Cuando vayamos a colocar los alimentos en el carrito de la compra, al igual que al guardarlos en bolsas, debemos mantener alejados los alimentos de productos tóxicos (lejías, detergentes, etc.); y que la carne y el pescado no deben colocarse encima de otros alimentos, por el riesgo de que pierdan jugos y estos caigan sobre otros alimentos. Los productos fríos se colocarán juntos, ya en el carrito, para que, durante la espera en caja, estos mantengan su temperatura lo más fría posible.

Es aconsejable llevar bolsas isotérmicas para conservar los productos congelados y refrigerados y evitar así modificaciones extremas de temperatura que pongan en riesgo los alimentos.  

Lo que entra primero sale primero  

Una vez en casa, y aunque parezca un gesto insignificante, hay que lavarse las manos antes de manipular los alimentos. Con las manos tocamos todo tipo de superficies, siendo el principal foco de transmisión de virus y enfermedades. También es importante mantener una rigurosa limpieza de tablas de corte, utensilios y superficies. Sobre todo, limpiarlos y desinfectarlos después de haber cortado alimentos crudos y antes de preparar alimentos ya cocinados.  

Es crucial respetar una regla fundamental: "lo que entra primero sale primero"; es decir, los alimentos que acabamos de comprar los pondremos detrás de los que ya tenemos, para así consumir antes los que hace más tiempo que esperan en la despensa o en la nevera.  

Dentro del frigorífico, carnes, pescados y platos preparados irán en la zona más fría, y las verduras y frutas a la más templada. Es aconsejable conservar los alimentos crudos en las bandejas inferiores de la nevera, y los cocinados en las superiores. Ambos en recipientes, de esta forma y en caso de goteo, los primeros no podrán perjudicar a los segundos.  

Cuidado con las recetas de alimentos crudos  

Finalmente, tal y como recuerdan los veterinarios asturianos, los alimentos pueden estar contaminados por microorganismos. Si los alimentos se cocinan bien, estos microorganismos serán destruidos por el calor. La temperatura a la que debe someterse el alimento debe ser suficiente para que alcance los 70º en el centro del producto.  

Especialmente en verano, hay que cocinar muy bien los productos, evitando las carnes rojas que sangren o las tortillas jugosas en las que abunde el huevo crudo. Los alimentos cocinados no deberán conservarse nunca a temperatura ambiente, siempre en la nevera, y tan solo se deben recalentar una vez, siendo preferible desecharlos si no se consumen.  

A la hora de descongelar los alimentos, nunca debe hacerse a temperatura ambiente, dejando los alimentos sobre la superficie de la cocina o en el fregadero, pues esto favorece el rápido desarrollo de bacterias. La descongelación debe realizarse durante 24 h en la nevera, o bien en un horno microondas que disponga de la opción de descongelación. Una vez descongelados, deben cocinarse rápidamente y no deben volver a ser congelados, salvo que hayan sido cocinados.  

Todas estas medidas no solo contribuyen a la mejor conservación de los alimentos, sino que contribuye, también, a minimizar el desperdicio alimentario. No hay que olvidar que España es el séptimo país de la Unión Europea que más alimentos desperdicia, con 25 millones de kilos de alimentos que acaban en la basura de los hogares, según el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.  

Fuente: Portal Veterinaria (El diario digital de los veterinarios)