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¿Tiene tu perro displasia de cadera?

Los problemas de cadera no sólo nos afectan a los seres humanos. La displasia de cadera es una enfermedad muy común en los perros de raza de gran tamaño como el Pastor Alemán, el Gran Danés, los Golden y Labrador Retrievers o los San Bernardo; aunque también puede darse en otras razas.

Se trata de una enfermedad hereditaria, degenerativa y muy dolorosa que puede dejar al perro incapacitado. Por ello, es muy importante poder actuar cuanto antes. Pero, ¿cómo detectarla?

La displasia de cadera es una patología que afecta a la articulación coxofemoral (cadera). Al igual que sucede en el cuerpo humano, para que nuestros perretes puedan caminar y moverse, necesitan que la cabeza femoral encaje a la perfección en la cavidad pélvica. Cuando esto no ocurre debido a una deformidad en la cadera o a un mal desarrollo de la articulación, el perro pierde fuerza en sus patas traseras, lo que derivará en problemas de movilidad y mucho dolor.

Si no se trata, la afección puede incluso convertirse en osteoartritis (también llamada enfermedad degenerativa de las articulaciones), ya que, para evitar sufrimiento, el perro con displasia busca una forma de caminar que no le provoque dolor, es decir, un movimiento anormal con el que suele desgastar el cartílago y conducir a la formación de espolones óseos.

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¿Qué síntomas nos indican que nuestro perro padece displasia de cadera?

La displasia de cadera puede afectar tanto a perros adultos como senior. Al ser una patología que surge en la fase de crecimiento, no será hasta los 3-4 meses cuando se pueda detectar la enfermedad y se puedan realizar las primeras pruebas con resultados visibles. No obstante, los síntomas no siempre aparecen durante los primeros meses o años. En muchos casos, es en su edad adulta cuando se aprecian los primeros signos de artrosis.

Muchas veces, la enfermedad causa claudicación y cojera, pero en otras ocasiones lo único que notamos es que el perro es poco juguetón. La dificultad para subir y bajar escaleras, o subirse al coche, por ejemplo, también son posibles señales que indican que algo no va bien.

Otros de los síntomas frecuentes de la displasia de cadera canina son:

  • Disminución de la actividad física
  • Rigidez
  • Hundimiento de la pelvis
  • Dificultad para levantarse
  • Chasquidos

La detección precoz ayuda a controlar la patología de la manera más óptima para cada caso.
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¿Tiene tratamiento?

La displasia de cadera no es una afección grave si se detecta a tiempo, pudiendo evitar la intervención quirúrgica. Dependiendo el grado en el que se encuentre la patología, la sintomatología y el tratamiento variarán.

En los casos más extremos, la única solución será la quirúrgica, necesaria para implementar una prótesis de cadera. Es una intervención complicada que requiere un largo postoperatorio durante el que los perretes pueden necesitar fisioterapia para volver a caminar.

Sin embargo, y antes de llegar al máximo grado de la enfermedad, hay tratamientos médicos que ayudan controlar el avance de la enfermedad y evitar que se convierta en una osteoartrosis.

Este protocolo consiste en:

  • Controlar el nivel de ejercicio físico para que nuestro perro se mantenga activo, pero no en exceso; y evitar las superficies duras.
  • Evitar el sobrepeso de nuestro perro.
  • Administrar condroprotectores para ralentizar la aparición de artrosis y suplementos alimenticios con capacidad antiinflamatorios.
  • Tratamiento fisioterapéutico y la natación son muy recomendables, ya que sobre todo ésta última favorece el desarrollo muscular y evita las tensiones articulares excesivas.
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Cuando el nivel de dolor es significante, lo habitual es recurrir a medicación antiinflamatoria para aliviar las dolencias y ayudar a que el perro se mantenga activo. No obstante, la medicina veterinaria ha avanzado mucho en este campo.

En este último año, ha salido al mercado el primer anticuerpo monoclonal inyectable autorizado para el alivio del dolor asociado a la artrosis y osteoartritis en perros. Se trata de una nueva terapia genética muy eficaz y segura, por lo que puede ser administrada tanto a perros mayores como a aquellos más jóvenes en los que se detecta la displasia de cadera en sus primeros años.

Por otro lado, también existen soportes y arneses específicos para estabilizar la cadera y aliviar el dolor.

La detección precoz en la displasia de cadera canina es clave para evitar complicaciones y una pérdida de calidad de nuestros peludos. En nuestro centro, disponemos de la última tecnología para el diagnóstico precoz a través de la imagen. Con ello, podemos detectar primero la patología y actuar cuanto antes de la manera más precisa para cada caso. Cuanto menos avanzado esté el proceso, más garantías de éxito habrá en el tratamiento.